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Farid Bielma Blog

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This thing was constructed on December 10, 2010, and it was categorized as Politics.
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Los países de alto crecimiento crearon su propia fórmula. Éstos utilizaron diferentes modelos de desarrollo económico, con variedades de sistemas políticos, diversidad de recursos humanos y sus propios retos históricos. A pesar de las diferencias, sus gobiernos siguieron caminos similares para combatir la pobreza.

Una diferencia importante entre los países de alto crecimiento, predominantemente asiáticos, y otras regiones pobres, es su distancia geográfica del núcleo global del poder.  Esto limita el domino foráneo de su agenda política y económica.

Tanto en África, dominada por colonias europeas hasta los años 50’s, como en Latinoamérica, con dictadores militares financiados por EE.UU. hasta los 80’s, sus instituciones fueron debilitadas, institucionalizando la corrupción y provocando apatía y cinismo hacia los servidores público.  Sin embargo, la ausencia (o menor dosis) de injerencia no explica la razón del éxito asiático.

Lawrence Harrison y Samuel Huntington, autores del libro “La Cultura Importa”, identifican los siguientes valores de una sociedad relevantes a su progreso:

  • Libertad Individual: el desarrollo depende de la creatividad y productividad de sus ciudadanos. Para que la sociedad florezca debe poseer un clima abierto donde los ciudadanos se sientan que controlan su destino.
  • Moral: en los países avanzados, sus ciudadanos tienden a respetar las leyes de tal manera que la moralidad de las leyes y la realidad social convergen. En los países que resisten el progreso sus ciudadanos frecuentemente operan entre dos mundos divergentes. El primer mundo es el externo, el cual consiste en la exaltación de la moralidad perfecta, derivada de la religión y los más altos valores personales. El otro mundo, es el interno, pero en el cual operamos. En éste se acepta una hipocresía generalizada. Las leyes son remotas, representando un ideal utópico para ingenuos que solamente se reflejan en teorías inalcanzables. En su mundo real, la única ley que aplica es la de la selva, donde el disfraz de monje se lo quitan para convertirse en cazadores primitivos.
  • Riqueza: en los países avanzados, la riqueza se deriva de lo que no existe -la innovación. Para las sociedades que resisten el desarrollo la riqueza se deriva de lo que ya existe: la tierra.
  • Competencia: la competencia es central al éxito de todo: empresario, político, intelectual y  profesional. Por lo tanto, fomenta el desarrollo de una sociedad. En los países pobres, la competencia es vista como una agresión que debe ser remplazada con la cooperación y la lealtad. Esto causa que la sociedad gire en torno de los caudillos políticos y económicos que aseguran la permanencia del status quo, institucionalizando la envidia y mientras se predica una equidad utópica. Irónicamente, resulta en menos oportunidades para las mayorías, y más desigualdad que la que produjera la competencia.
  • Justicia social: las sociedades que resisten el desarrollo tienden a enfocarse en el presente, con una mayor propensión al consumo en vez del ahorro. Las sociedades que entablan crecimiento económico no sólo ahorran, también fijan su mirada (y esfuerzos) al futuro para velar por futuras generaciones.
  • Percepción del trabajo: los países que resisten el progreso tienden a tener la pirámide de los puestos de una sociedad que admiran, invertida.  Éstos sospechan de los emprendedores y admiran a los líderes políticos y militares.  En los países ricos, el emprendedor que innova es el más admirado.
  • Herejía: en algunas sociedades ortodoxas y tradicionales en sus creencias, el que cuestiona es culpable de herejía. Mientras que en otras sociedades, el progreso del país depende del cuestionamiento de sus ciudadanos, siempre innovando y alterando el status quo.  La mente que explora innova y de la innovación depende el desarrollo económico.
  • Educación: la educación difiere enormemente. Los países avanzados ayudan a los estudiantes a pensar por sí mismos, estimulando la curiosidad intelectual de tal forma que encuentren sus propias verdades. Los países que resisten el progreso se aprovechan del sistema educacional para adoctrinar y atar a sus ciudadanos a dogmas que encarcelan las mentes de sus ciudadanos.
  • Valores cotidianos: las sociedades avanzadas valoran detalles cotidianos que para los países que resisten el progreso son irrelevantes, tales como orden, cortesía, puntualidad, un trabajo bien hecho. Sutilmente refleja respeto hacia los demás.
  • Racionalidad: las sociedades que resisten el progreso viven esperanzadas de castillos en el aire y revoluciones que traerán soluciones inmediatas.
  • Tiempo: las sociedades avanzadas logran sus metas a largo plazo enfocándose en el corto plazo - futuro controlable, derivando orgullo de la sucesión de logros pequeños y necesarios para los grandes logros.  Los que resisten suelen vivir atrapados en el pasado o en el futuro lejano, esperando un milagro para que los transporte.
  • Autoridad: la racionalidad requiere que el poder resida en las leyes, sobre las cuales gira una sociedad moderna y avanzada. En los países retrógrados, la autoridad usualmente la posee el caudillo. Sus ciudadanos no dependen de leyes claras y procesos predecibles, sino de la voluntad de su líder político todo poderoso.  De ahí se deriva la inestabilidad permanente de estas sociedades.
  • Optimismo: los países que resisten el progreso confunden la voluntad de Dios con la lotería de la fortuna, dependiendo siempre de fuerzas exógenas para justificar un optimismo pasivo.  El optimismo de los ciudadanos en los países avanzados se refleja en la confianza, determinación y dedicación para alcanzar sus metas, convencidos de que los resultados son derivados de sus esfuerzos y no de la suerte.
  • Democracia: en los países avanzados, las leyes dictan el comportamiento y límite de los políticos, con el poder de éstos intencionalmente fragmentado y dividido en diversas instituciones políticas.  En los países que resisten el progreso es al revés. Los políticos operan sin límites, cambiando las leyes a su conveniencia constantemente. Irónicamente, estas víctimas del “imperialismo” que constantemente denuncian el abuso de poder de la época colonial, emulan lo que deploran, asumiendo el poder absoluto de un rey en la época colonial.

El crecimiento económico no es la solución a todos los problemas de un país. Incluso, algunos líderes políticos, tales como Jawaharlal Nehru y Mao, no lo consideran prioritario. Pero, el crecimiento económico facilita lograr otras importantes metas de desarrollo individual y social, levantando a la población de la pobreza y la miseria.

Fuente: http://estrategiaynegocios.net/valoragregado/Default.aspx?option=12579

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